Enfermedades De Origen No Infeccioso

Temperatura: Los peces son poiquilotermos, variando su temperatura de acuerdo a la temperatura del medio en que viven, adaptándose a las variaciones moderadas de temperatura, en un intervalo de tolerancia dependiente de cada especie en particular. Dichos niveles de adaptación corresponden a entre 18 y 30 °C, para las especies explotadas comercialmente en nuestro país. Las variaciones bruscas de temperatura (agudas) o temperaturas extremas por períodos prolongados (crónicas), generan estrés, disminución en las defensas, disminuyen el apetito de los peces y pueden causar la muerte. La disminución en las defensas de los peces y la condición de estrés provocan enfermedades causadas por los agentes patógenos presentes, ya que éstos se adaptan con mayor rapidez a los cambios de temperatura.

Potencial de Hidrógeno (pH): Durante un día, el pH, el oxígeno y la temperatura fluctúan de acuerdo con la hora, al amanecer, los niveles de oxigeno disuelto en el agua son más bajos, al igual que el pH. A medida que transcurre el día, con la presencia de la luz del sol, la temperatura sube y el fitoplancton (plantas microscópicas del estanque) producen oxígeno, por lo que esta variable se eleva, al igual que el pH. Por la noche ocurre lo contrario, una disminución del pH y el oxígeno, por lo que es importante estar atento a estas variaciones.

La composición química de los cuerpos de agua está vinculada con la estructura química presente en los suelos sobre los cuales reposan. Los suelos de la región oriental de nuestro territorio presentan un suelo ácido, lo cual genera que el pH del agua sea bajo (ácido).

Las especies de peces producidas en nuestro medio generan resultados satisfactorios en un intervalo de pH 6 a 8, fuera de dicho intervalo podrían presentarse dificultades. Los peces pueden sobrevivir a niveles altos de pH, pero no toleran las variaciones bruscas, dichas situaciones ocurren durante lluvias intensas en donde los estanques no disponen de sistema de control de entrada de agua

Cuando los peces están expuestos de forma crónica a bajo pH los síntomas se evidencian en las branquias produciendo una lesión aguda con disfunción respiratoria y muerte, además en ocasiones se visualizan daños sobre la piel, aletas y cornea. Así también se observan efecto a largo plazo en la fisiología y bajo crecimiento de los peces sobrevivientes.

Enfermedad de las burbujas: La exposición de los peces a sobresaturación de gases atmosféricos (especialmente oxígeno) genera lesiones que se observan en el interior de los tejidos como pequeñas burbujas, especialmente bajo la piel, en los ojos o en las aletas. Dependiendo del nivel de sobresaturación puede producirse mortandad masiva debido a embolias producidas por las burbujas.

Sólidos en suspensión: Las partículas de materias presentes en el agua de los estanques en producción o acuarios de no muy buena calidad de agua, pueden generar lesiones en las branquias produciendo serios trastornos respiratorios. La gravedad de las patologías está directamente relacionada a la cantidad de partículas presentes y la naturaleza de las mismas. Las más dañinas son las partículas duras, angulosas o con punta fina, dichas partículas pueden incorporarse al agua de los estanques posterior a una lluvia o añadirse del fondo del estanque durante los trabajos rutinarios.

Toxinas endógenas: Los desechos del metabolismo de los peces (amoniaco y nitrito) pueden producir efecto toxico sobre su salud si se acumulan en niveles elevados, conduciendo al animal a la muerte o una patología branquial crónica. Dichas situación se presenta en estanques cuya calidad del agua no sea controlada con densidades altas de peces, como así también en una sobre alimentación y poco recambio de agua. Así también con niveles altos de bióxido de carbono en agua se produce nefrocalcinosis, que consiste en una deposición en el riñón de sales de calcio insolubles produciendo una extensa lesión renal y la consecuente disfunción renal.

Toxinas exógenas: En las explotaciones piscícolas son innumerables los compuestos que pueden ser tóxicos a los peces y que son introducidos a los estanques del exterior. En general cuando se presenta estos tipos de acontecimientos ocurre una mortandad aguda por acción directa o por la disminución del oxigeno disuelto producido por la toxina. Los síntomas que aparecen con más frecuencia son lesiones en branquias, piel, como así también fuertes lesiones hepáticas y en menor proporción en el riñón. En estos casos la forma más eficaz de evitar el problema es con la profilaxis, es decir, asegurando que estas toxinas no lleguen al área de explotación, controlando los canales de abastecimiento de agua y de desague, conociendo el perímetro de la granja, plantaciones aledañas que requieran tratamiento con agroquímicos que bajo algunas circunstancias pudieran ser arrastradas a los estanque, etc. En el caso de presentarse estos incobenientes, el método más rápido sería el recambio de agua y traslado de los peces a otros estanques libres de contaminación.

Lesiones mecánicas: Las actividades rutinarias que se realiza en los estanques suelen ocasionar lesiones, en especial durante el manipuleo o recogida con redes, que generan perdidas de escamas, lesiones de la epidermis, con las consiguientes infecciones con microorganismos de zonas desprotegidas expuestas por la lesión.

En ocasiones dichas zonas lesionadas pueden derivar a complicaciones más severas como ulceraciones profundas y fallos en el control osmoregulador del pez. Por dicho motivo es importante minimizar la manipulación y aplicar medidas profilácticas durante los principales procedimiento de manejo.

Enfermedades nutricionales: En el mercado existen una amplia variedad de balanceados que pueden ser utilizados por el productor para la alimentación de sus peces. La baja calidad del alimento suministrado al pez está determinada por la escasa disponibilidad de nutrientes adecuado en la ración, formulación y procesado inadecuado del producto, carencia de conocimiento y comprensión de las necesidades nutricionales del pez y almacenamiento inapropiado del producto.

Los síntomas característicos que se presentan en la deficiente calidad del alimento están relacionados con la desnutrición.

La desnutrición es muy fácil de identificar en un pez, en las observaciones del animal se presentan con pérdida de condición corporal y peso, malformaciones del esqueleto, crecimiento lento y problemas reproductivos. Además en algunas ocasiones se tornan agresivos, presenta un aumento del canibalismo, que puede ir de unos simples mordiscos hasta intentos de engullir peces enteros.

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